El Hospital Regional Docente de Trujillo (HRDT) fue el escenario de una verdadera historia de fe, resiliencia y alta precisión médica. Luis Alberto Neira, un paciente de 46 años procedente de Chimbote, recibió el alta médica tras ser sometido con éxito a una compleja y riesgosa cirugía reconstructiva, recuperando la esperanza que la enfermedad le había arrebatado.
Durante meses, el hogar de Luis Alberto vivió sumido en la angustia. Un grave accidente sufrido años atrás dejó secuelas silenciosas que terminaron convirtiéndose en una pesadilla. El dolor era insoportable. «Se ahogaba, tenía que dormir sentado y no podíamos descansar en las noches», relató su esposa, recordando los diagnósticos fallidos y las recetas inútiles para el dolor que solo prolongaban el sufrimiento. En su tierra natal, las sospechas de un infarto inminente agudizaron el temor de la familia de perderlo para siempre.
Sin embargo, guiados por la esperanza, llegaron a Trujillo. En el HRDT, los especialistas de la Unidad de Abdomen Superior actuaron con rapidez y, mediante una tomografía computarizada, hallaron la verdadera causa del calvario: una severa hernia diafragmática de alta complejidad que amenazaba su vida.
Gracias a la destreza del equipo quirúrgico y al uso de tecnología avanzada de mínima invasión, los cirujanos lograron corregir el defecto con éxito absoluto, evitando que la familia asumiera costos impagables y riesgos mayores en la capital.
Hoy, Luis camina con paso firme hacia su hogar. Su sonrisa y el abrazo conmovido con su esposa reflejan el nacimiento de una nueva oportunidad. «Agradezco a los doctores y a todo el personal; me han atendido con mucho amor», expresó emocionado al despedirse. Este triunfo de la medicina pública reafirma el compromiso del Hospital Regional con el valor más sagrado: la vida humana.


