En un acto de justicia social, el alcalde provincial de Pataz, Aldo Carlos Mariños, entregó la Ley de Creación de la Universidad Nacional de Pataz (UNP), fruto de una lucha incansable que superó estigmas y barreras políticas.
La educación superior en la provincia de Pataz ha dejado de ser un sueño para convertirse en una realidad. Tras años de postergación, Carlos Mariños, entregó en forma simbólica la Ley N° 32146, norma que oficializa la creación de la Universidad Nacional de Pataz (UNP). Este logro no es solo un trámite administrativo; es el resultado de la «Caminata del Sacrificio» y la firmeza de una gestión que decidió no callar ante el olvido estatal.
Triunfo de la dignidad
Durante su discurso, el burgomaestre patacino recordó con crudeza los obstáculos enfrentados durante las jornadas de lucha en la capital. La gestión de Aldo Carlos no solo enfrentó la burocracia, sino también el prejuicio de sectores que intentaron deslegitimar el clamor de un pueblo.
»Cuando reclamas un hospital, cuando reclamas asfaltado, cuando dices que esta universidad tiene que hacerse realidad, te dicen delincuente, te dicen minero ilegal y te apuntan con el dedo», enfatizó Mariños, reivindicando que la exigencia de derechos básicos no debe ser criminalizada.
El alcalde destacó que, para alcanzar los 83 votos a favor en el Congreso de la República, fue necesario priorizar los intereses de la provincia sobre cualquier color partidario. En ese sentido, reconoció el rol determinante del congresista Waldemar Cerrón, quien facilitó el debate en el Pleno cuando el proyecto parecía destinado al archivo o la espera eterna.
La creación de la UNP ya cuenta con un respaldo tangible. Gracias a la gestión articulada de la municipalidad, la I.E. Santo Toribio de Tayabamba anunció la donación de un terreno para la futura construcción del campus universitario. Este gesto reafirma el compromiso de las instituciones locales con la investigación y el desarrollo académico.
Legado para los hijos de Pataz
Finalmente, Aldo Carlos Mariños agradeció a los legisladores que supieron escuchar el clamor de la «Caminata del Sacrificio». «No me abrazaron a mí, abrazaron a la provincia de Pataz y a los miles de peruanos que apoyaron esta causa. Hoy, en nombre de nuestra gente, les digo gracias», concluyó.
Con la Ley N° 32146 en mano, la gestión provincial reafirma que Pataz ya no es el «patio trasero» de la región, sino un polo de desarrollo que ahora luchará por el presupuesto y la implementación inmediata de su casa superior de estudios.


