Por disposición inmediata de la gobernadora regional, Dra. Joana Cabrera, la Gerencia Regional de Salud (GERESA) ha desplegado un equipo de monitoreo permanente para asegurar que los heridos del reciente atentado en una discoteca local reciban atención médica de alta especialidad y soporte integral.
Tras el lamentable acto criminal que dejó un saldo de 47 heridos, el reporte oficial del Centro de Operaciones de Emergencia (EMED) confirma una evolución favorable en la mayoría de los casos: 40 pacientes ya fueron dados de alta, tras recibir atención oportuna en diversos hospitales y clínicas. 7 pacientes permanecen bajo vigilancia médica: 6 en el Hospital Regional Docente de Trujillo (4 en hospitalización y 2 en la Unidad de Cuidados Intensivos con diagnóstico reservado) y 1 en la Clínica San Pablo.
«Desde el primer minuto, nuestra prioridad es la vida. Estamos evaluando la evolución de cada herido y brindando todas las facilidades a sus familias. No es solo un monitoreo médico, es un compromiso humano», enfatizó el Dr. Gerardo Florián, Gerente Regional de Salud.
En una muestra de firmeza institucional, la GERESA logró que los representantes de la discoteca involucrada asuman su responsabilidad frente a los afectados. Tras las constantes exhortaciones públicas realizadas por el Gerente Regional de Salud, se confirmó que los dueños del establecimiento ya han tomado contacto con el área de Asistencia Social del Hospital Regional, a fin de otorgar un apoyo económico directo a los familiares que les permita la cobertura económica para medicamentos no incluidos en el SIS y asistencia en gastos adicionales generados por la emergencia.
Así mismo, se supo que las brigadas de salud mental conformadas por un equipo asistencial multidisciplinario iniciaran visitas domiciliarias a las víctimas y familiares que fueron afectados en este atentado con el objetivo de brindar un soporte emocional tras lo ocurrido.
De esta manera el Gobierno Regional de La Libertad reafirma que la salud pública es un derecho innegociable. Se mantendrá el acompañamiento a los familiares y la vigilancia estricta en los nosocomios hasta que el último paciente sea dado de alta.


