Por: Napoleon Vaella Malca
César Abraham Vallejo Mendoza, el poeta peruano más grande de todos los tiempos, nació el 16 de marzo de 1892 en Santiago de Chuco, un pequeño pueblo andino en el norte del Perú.
Su infancia, estuvo marcada por la pobreza y la religiosidad, lo que se reflejaría más tarde en su obra.
Vallejo, creció en un entorno familiar con raíces indígenas y españolas. Su abuelo era un sacerdote gallego y su abuela, una india mestiza.
La familia pensaba que sería un buen sacerdote, lo que influyó en su formación y se refleja en su poesía con abundantes referencias bíblicas y litúrgicas.
En 1918, Vallejo publicó su primer poemario, «Los heraldos negros», que mostraba influencias modernistas. Sin embargo, fue con «Trilce» (1922) que se consolidó como un poeta innovador y vanguardista. Su obra se caracteriza por su intensidad y profundidad, explorando temas como la identidad, la muerte y la condición humana.
En 1923, Vallejo se exilió en Europa, donde se relacionó con otros grandes poetas como Pablo Neruda y Juan Larrea. Se afilió al Partido Comunista Español y se convirtió en un activista político, lo que se reflejó en su obra «España, aparta de mí este cáliz» (1939).
Vallejo falleció el 15 de abril de 1938 en París, pero su legado literario ha trascendido el tiempo. Es considerado uno de los mayores innovadores de la poesía universal del siglo XX, y su obra sigue siendo estudiada y admirada en todo el mundo.


